• La constitución de las grandes alianzas navieras

    16 diciembre, 2019NoticiasTranspedTransporte Marítimo

    transped_motion-1200x675.jpg

    La constitución de las grandes alianzas navieras

    16 diciembre, 2019 NoticiasTranspedTransporte Marítimo

    El siglo XXI empezó con mucha fuerza tanto para el comercio internacional como para el transporte marítimo. La primera década fue de alto crecimiento y quizá uno de los mayores momentos para la globalización. Vimos como productos de todas partes del mundo eran enviados a cualquier puerto. Mientras, el ritmo del comercio, de los astilleros y de las rutas marítimas era constante.

    Diez años después del boom económico, la ralentización tuvo consecuencias directas, colaterales y globales. En ese momento comenzó a armarse una serie de alianzas y fusiones entre navieras.

    La primera de ellas se produjo en el año 2011. La alianza G6 agrupó a las navieras NYK Line, OOCL, APL, MOL, Hapag-Lloyd y HMM.

    Cinco años más tarde, en 2016, se produjeron otras dos alianzas, creando así las tres grandes que se reparten el 80% de la cuota de mercado:

    • G6
    • M2: formada por Maersk y MSC
    • Ocean Alliance.

    Estas alianzas generan de manera indirecta un oligopolio, es decir, pese a no llegar a ser un monopolio, sí que otorga la toma de decisiones a este grupo de tres.

    Además, su acuerdo deja en jaque a pequeñas navieras que ahora han de reconvertir sus servicios o mejorar drásticamente en alguno de los aspectos para poder competir con los grandes grupos.

    Las fusiones y alianzas que se han producido han sido vigiladas en el mercado para evitar situaciones de poder y garantizar un escenario de competencia mínima que favorezca a los consumidores. A pesar de ello, estas operaciones de fusión y alianza mercantil han salvado todos los comités y regulaciones de los principales órganos de la competencia:

    • Comisión Federal Marítima de USA.
    • Comisión Europea.
    • Autoridades Chinas de la Competencia.

    Estos acuerdos son estratégicos, ya que les permiten trabajar de manera coordinada para optimizar flotas, personal, costes y generar regularidad. Ellas mismas han bajado la presión competitiva general de los mares y transportes, lo que les ha permitido tomar decisiones más eficientes y eficaces.

    Ahora revisarán acuerdos comerciales con los puertos, para ver cuales se adaptan a sus necesidades y exigencias. Todo ello tras haber vivido un proceso de racionalización de la industria que, al igual que pasó en otros sectores como la aviación civil, ha venido para quedarse.